miércoles, 4 de marzo de 2020

CONVIVENCIA (ANGELB)

En los dieciséis años que llevábamos casados Marta  siempre se había portado como una buena compañera de vida y de cama. Pero tenía una costumbre que me exasperaba.
Cuando se metía en la bañera y lo hacía casi todos los días, empezaba a pedirme útiles que necesitaba y había olvidado de llevarse:
-          Paco, tráeme el gel.
-          Voy
-          Paco, acércame la esponja
-          Voy
-          Paco, el cepillo del pelo
-          voy
Aquel día me llamó:
-          Paco, dame el secador de pelo.
Se lo dí. Después de enchufarlo. Fue un estallido hermoso

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.