Cuando alzaba sus enormes orejas y venía corriendo, mi mascota me demostraba más que amor. La mayoría de la gente ignora que los conejos son tan inteligentes como los gatos; tal vez por su fama de fragilidad, tienen híper activado su sentido de supervivencia. Toda la familia lo adoraba, era dócil, el mejor amigo de los niños... Recuerdo cuando llegó el primer día, tan pequeño, ¡parecía un peluche! Fue una gran compañía, incluso hoy, con una zanahoria en su boca, parece que nos mira agradecido desde el fondo de la olla en estos tiempos de crisis económica.
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