miércoles, 4 de marzo de 2020

La herida (Mariposa en la piel)

La herida


El corazón palpitaba recio, el dolor profundo irritaba hasta la última entraña, los dientes rechinaban irritados, el ardor ingente electrificaba la dermis entera. 

Pude haber culpado las gotas de limón que rociaron cándidas la llaga, pude culpar al cuchillo mordaz que laceró la piel previamente, pude culpar la distracción propia o al aleatorio sentido del viento… mas ¿Qué caso tendría echar culpas, cuando lo urgente era sanar la herida? 

Presuroso me dispuse a enjuagar la piel. El agua fresca fue bálsamo inmediato al daño. De pronto lo entendí: también así sucede en la vida. 


Autor: Mariposa en la piel


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.