En el loft de Patrick seríamos siete. No más. Se hablaba del verano. De cómo había crecido Pinamar en los últimos años. De los grandes apellidos. Y del comentario que estaba circulando: se iba a radicar acá cuando termine su mandato. Era secreto a voces. Secreto de estado. Pero la construcción de su residencia no tenía descanso. Cuadrillas de obreros trabajaban día y noche. Levantando paredes. Bajando materiales. Sobre la playa a metros del mar la residencia se iba levantando.
Patrick habrá estado con la arquitecta porque tenía mucha data.
Tan secreto todo y él sabiendo tanto.
Un tufillo extraño.
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