lunes, 16 de marzo de 2020

SEMÁFORO (transeúnte)

Él carga a su pequeña en los hombros, pero parada. Ella dobla sus rodillas con un ligero rebote. Se le admira su perfecto equilibrio y cuando uno piensa que ya vio todo sostiene unas pelotas y juega al malabarista. Su mirada se concentra en un punto: vigila todas las esferas. El sol rebota en sus rostros de bronce pulido y la desigualdad de sus vestimentas. Conocen la duración del semáforo como una materia escolar, se asoman a las ventanillas con la expresión menos miserable del orbe y repiten el acto con esporádicos descansos hasta la puesta de sol.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.