En realidad adoraba descansar en una playa de arena finísima, rodeada de naturaleza y aguas cristalinas; olvidarse de la fatiga del colon irritable, de peligros imaginarios, de tener los problemas que tiene todo el mundo, de alejarse de todos, de separarse con treinta y tantos años, de salir de casa a escondidas para llamar a la policía, de tener que comenzar una nueva vida; aun así ni eso perturba su temple, ni un careo con su ex porque dice que es importante. Asumir que es una víctima sí. Jamás se reconoce como tal.
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