sábado, 13 de febrero de 2021

33 años de condena. (Soy S)

En su universo era delito enamorarse.

La condena fue, 33 años de arresto domiciliario con algunas salidas consensuadas.

Junto a él, los ojos color sol que provocaron el delito.

Como agravante tras un tiempo, se les impuso la tutela ex aequo de dos pequeños torbellinos.

Hubo momentos de redención y no creer en el amor, pero no existe el motivo que valga el duelo de dar la guerra por vencida.

Y fue llegando al final de su cadena perpetua, cuando recordó a su lado el joven rostro más bello jamás creado, y sus últimas palabras en el juicio.

Sí, quiero.

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