Andrés, un tipo listo, va de guay. Te levanta la novia y hasta le pagas la cuenta. Hace deporte y es igual de escapista que Houdini. Con más labia que un jefe de gabinete, lo sabe todo. Pero tiene un pasado que ocultar: Andrés hizo carrera porque entró en una escuela, como la de Harry Potter. Una academia de listos que huelen la sangre, el miedo y la pasta. Un nido de águilas de altos vuelos, a quienes para echarles el lazo, porque la confianza siempre es traicionera, no hay nada como hacerse el tonto.
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