Ella charlaba alegremente con sus amigas, él, en un rincón, la observaba atentamente, sonreía cuando ella lo hacía, gesticulaba con la mano simulando acariciar su mejilla, cerraba los ojos inspirando dulcemente como si pudiera, en la distancia, deleitarse con su perfume, imaginando como sería poder besarla, recorrer cada milímetro de la comisura de su boca, ser el cómplice de su ternura, conocer los secretos que guarda celoso el silencio cuando ella sonríe apenas sin querer, allí estaba ella ajena al mundo, y allí estaba él... Otra noche más soñando despierto, soñando ser un sueño que soñaba que se hacía realidad.
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