El chico del pelo rizado besaba a mi novia que sonreía y hacía el selfie. Abatido dejé su móvil en nuestra cama y abandoné todo. Como un samurái, intuí que esa derrota mínima sería mi victoria futura. Ahora soy feliz en esta playa olvidada por todos y que a todos olvida. Aunque algunas noches como un eco marino vuelven las voces "¡La foto, mira la foto!". Camino por la arena, por mucho que insistan, como hicieron todos, sé que ese chico del pelo rizado que la besaba no soy yo. Sigo caminando.
miércoles, 10 de febrero de 2021
LOS URRUTIAS (TATILON)
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