Dejaré entre tus manos un pequeño tesoro que guardo en mi interior.
No es más que un corazón malherido que aún no se resigna a dejar de amar.
Cógelo, es todo tuyo.
Dejó de pertenecerme en el momento en que te conocí.
Y aunque lo veas frágil y desgastado en su interior alberga tanto cariño que es difícil de comprender.
Si lo cuidas puede ofrecerte todo su ser.
Pero si decides no hacerlo, déjalo en un lugar donde ya no se pueda encontrar.
Donde otras manos no lo puedan alcanzar.
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