Un mínimo grito salió del ojo de la aguja. La Reina Madre corrió a buscar una lupa con bordes de rubí. Miró, y el ojo de la aguja le devolvió la mirada. Entonces el ojo se convirtió en boca, y la Reina Madre oyó: — Es más fácil que un camello entre a través de mí.
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