Desde pequeños, cuando nos peleamos con un amigo del colegio, nos enseñan a perdonar.
Nos damos un abrazo y seguimos jugando. Sin importar nada.
Cuando vamos creciendo las caras largar crecen con nosotros.
Los días se oscurecen y se nos olvidan las lecciones de matemáticas y perdonar.
Si conserváramos solo ese pequeño aprendizaje… ¿Cómo nos facilitaría la vida?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.