viernes, 17 de julio de 2026

ARRUGAS (A.P.E.)

Había vivido mucho. Las arrugas en su rostro lo probaban. El barrio se había vuelto más peligroso en los últimos años. Hacía unos meses, cuando paseaba, unos jóvenes le dieron una paliza por diversión. Por suerte, no sufrió lesiones graves. Desde entonces no había vuelto a salir de casa. La aterraba.
Cuando su querido compañero Urbano falleció a los noventa años, los hijos decidieron no hacerse cargo de ella. Era demasiado vieja. Pasó sus últimos días tras unos barrotes junto a cientos de gatos que compartían su mismo destino. Había encontrado un lugar que la horrorizaba más que la calle.

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