El finado
Fue nuestra locura… sin duda.
Deshacerse de un cadáver no siempre es fácil. A saber dónde narices lo habrá enterrado o lo habré enterrado… si no es pasto de los peces, claro.
Por otro lado, no recuerdo muy bien quién es el autor.
¿Seré yo? ¿Será el “otro”? Y hasta dudo de que se encuentre al finado.
Mañana, en los titulares, especularán con el asesinato perpetrado por mi otro yo… o peor aún, por mi propio yo.
Y el caso es que, a esta hora, nuestro querido Robert Louis debería estar al llegar… si es que llega, claro.
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