E L G E N I O
Mareado, con náuseas, me aparto del los que siguen con la música, los «canutos», el botellón…
Alrededor, árboles, bancos, hasta los chicos, no paran de dar vueltas. Al cerrar los ojos, se detienen...
Junto al estanque, vomito todo, en la mano un «brick» de vino peleón con otras cosas, puede que hasta pólvora. Tengo sed, lo abro, sale un vapor blanquecino, parece un duende.
Me rodea mirándome fijamente. De pronto, se hace gigante.
—¿No te parece que ya tienes bastante? ¡Tonto del culo! —grita.
Me caigo de espaldas., al levantarme...el genio ha desaparecido.
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