Salió rauda de casa movida por un olor que no le resultaba familiar. Pronto encontró compañía con la que conversar acerca de la gran pérdida que supuso la partida de su marido. Tenía sensaciones encontradas; por un lado, volver a ser autónoma y por otro la melancolía por haber perdido un hogar. Intentaba dar sentido a sus emociones mientras pensaba en cómo podría recuperar lo que había perdido, una contradicción en sí, pero una contradicción que no le dejaba dormir. La solución oscila entre el progreso o reconstruir lo que, felizmente, el gas había hecho volar por los aires.
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