SIN ESCAPATORIA
Aunque la relación ya llevaba años, Andrea se encontraba en un callejón sin salida del que le resultaba imposible salir... Empezó pronto, con tan sólo diecisiete años, y sin darse cuenta se fue dejando arrastrar por él sin ofrecer resistencia alguna a su seducción: era ya tarde cuando comprendió y supo que aquel amante rubio le traicionaría, y por más caricias que le regalase, por más que consintiera que lamiese sus labios, nublase su vista o por más generosa que fuera permitiendo, incluso, que se introdujese en su propio cuerpo, él terminaría haciéndola daño, abandonando o, peor aún, asesinando... ¡¡Maldito tabaco!!
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