CHIVO EXPIATORIO
El patinete apareció en la era. Mientras la madre permanecía acongojada en casa acompañada por otras mujeres, grupos de hombres provistos de linternas se dispersaron por el pueblo y sus alrededores revisando cada rincón. Un tío carnal de la niña dirigía el dispositivo. Él fue quien indicó a los demás que ya se había ocupado personalmente de inspeccionar el viejo aljibe. Fue él también quien ya de madrugada, cuando la niebla comenzaba a descender de las montañas, pronunció el nombre de Abdul. Sin perder un instante, se dirigieron todos hacia la precaria vivienda del jornalero. Varios de ellos prendieron unas antorchas. Ajeno a todo, dormía el infeliz acurrucado junto a su perro cuando la choza comenzó a arder.
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