Todos tenemos miedo a algo.
Recuerdo un verano en Niza, donde de pequeño caí al mar y casi me ahogo.
Jamás he pasado tanto miedo como en ese momento que vi el mar desde dentro.
Tras años intenté superar ese miedo, fracasando, me quedaba en la
arena y veía el mar en calma, mientras era yo el que se agitaba. Jamás quedé
tan embobado cuando la vi salir a ella de mi más profundo miedo, cargando en
sus ojos toda su profundidad y color.
Bendita suerte que encontré algo que asusta a todos como a mí el mar.
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