La eterna sonrisa
Bajó el telón. El silencio instaura su doloroso gobierno. Frente al espejo, se limpia el maquillaje que dibuja, ficticia, una sonrisa. Al lado, un cartel de otra época, donde su ropa no estaba descolorida, donde sus zapatones se tropezaban en la nada provocando llantos de carcajadas, años pasados, en los que, el público, abarrotaba el graderío de un circo donde el espectáculo siempre continuaba. Ahora, en su lugar, asientos vacíos y bostezos que se clavan como dagas en el alma, tiempos modernos que dejan todo en ruinas y borran, para siempre, la eterna sonrisa del payaso.
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