Mis dotes como pirata siempre dejaron mucho que desear , fallé en cada intento de abordaje y mi credibilidad estaba sometida al plebiscito de un motín a bordo.
Te envié mis cartas en botellas, pero nunca fui un buen lector de libros de mareas, a saber dónde fueron a parar.
En cada expedición, vía balsa, bote, barquilla o catamarán, quedé varado en tus playas, sediento y desolado cual robinsón.
En cada naufragio empeoré mis artimañas y mis dotes de navegación iban en regresión, puesto que me hice adicto al sabor de tus piedras y a quemarme bajo tu sol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.