Creímos habernos enamorado y al principio estuvo bien. Pero pronto se nos fue gastando el amor de tanto usarnos y de hacernos daño. Aunque ambos sabíamos que no pertenecíamos el uno junto al otro, seguimos luchando contra la soledad sin darnos la mano. Convertimos el sexo en zona neutral de nuestra guerra nuclear y firmamos tratados de paz que nos ayudaban a continuar. La noche que me fui observé en nuestros cuerpos desnudos los estragos de un amor mal entendido. de años de negación y de espejismos de felicidad. Teníamos treinta años y no había nadie más viejo que nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.