EXISTENCIA
Tras la juventud convertí mi arado en espada; con la sensatez de los años maduros troqué mi espada violenta en pluma dócil y, ahora, convencido ya de la inutilidad de mis actos futuros, transformé mi pluma volandera en un mando a distancia al alcance de mi mano vencida.
Toda una vida.
Erramún
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