Los caminos del corazón.
—Anabel, jamás un nombre sonó tan musical en mi oído. No te conozco en persona, pero no me importa, el corazón marca su propio rumbo y el mío ya está trazado junto a ti. Mi fantasía me transporta a tu lado, tu calor imaginado deshace mis sentidos y siembra mi piel de escarcha. Tu acento lleno de aromas a canela y trópico embriaga mi pensamiento. Déjame volver a escucharte, regálame otro instante regado por la suave caricia de tu aliento musical y exótico.
—Perdone caballero, yo sólo quiero saber si quiere cambiar de operador de telefonía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.