Cuando yo era pequeño, mamá se enamoró de un señor, y jamás volví a verla. Papá decía que no llorase, que ella nunca estaría demasiado lejos.
Lo único que me quedaba era una foto donde se nos veía a los tres, la última navidad juntos. Llevaba un colgante con mi nombre.
Hace pocos meses, papá murió. Tuve que vender nuestra casa y empezar de cero.
Esta mañana la he visto en televisión. Los nuevos dueños querían construir un cobertizo en el jardín. Al excavar, han encontrado unos huesos, y un colgante con un nombre grabado.
“Ella nunca estaría demasiado lejos”.
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