jueves, 11 de febrero de 2021

Francotirador - (Sargatanas)

El contrato se había cerrado. El hombre del rifle comprobó en silencio el montante recibido e, inmediatamente, dio el visto bueno. La transacción económica era satisfactoria. El objetivo estaba elegido. Solo faltaba completar el encargo.

Siguiendo su ritual habitual, el hombre del rifle cerró los ojos, respiró profundamente mientras abría y cerraba, lentamente, los dedos de su mano derecha antes de empuñar el arma y ajustarla a su mentón.  Con destreza, comprobó la distancia y ajustó la mirilla.  Después, sin prisa, apuntó y disparó.

El estampido rasgó el aire. Un segundo más tarde…el chicle caía de su estante metálico.

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