Miraré por la ventana como todas las mañanas, pero esta vez una imagen desoladora dará la vuelta al sosiego de mi alma. Por la calle no pasearán los habituales transeúntes; correrán miles de litros de agua arrasando todo a su paso. Desde mi quinto piso sentiré la rabia propia de una sentencia a muerte, en total oscuridad y desolación, sentiré en mi piel la indignación de quien ha perdido tanto. Bajaré corriendo las escaleras tras ver flotar un bulto parecido a un bebé, mientras entra abruptamente agua en el portal, agarraré ese bulto como si fuera mi propia vida.
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