EL GATO DE LA SEÑORA DE SCHRÖDINGER
De la mecánica cuántica le fascinó el problema del gato de su esposo, Schrödinger por lo que se le ocurrió hacer la siguiente experiencia. Al cuarto de estar de su piso daban dos habitaciones. El gato estaría pues vivo o estaría muerto. Abrió la primera y el gato no estaba. Abrió la segunda y tampoco. Claro: debería haber abierto las dos a la vez. Ya no había más habitaciones en la casa, salvo el cuarto de baño. También miró y nada. Confundida se sentó en el sofá.
De pronto se levantó gritando: ¡pero si no tengo gato!
Constelación Casiopea
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