domingo, 19 de julio de 2026

La blanca luz de la mañana (Víspero Bazán)

Con gran esfuerzo consiguió abrir el portón que daba acceso al zaguán. Fosforescentes partículas se precipitaban entre los tenues hilos de luz que daban un aspecto dorado a la estancia. Al fondo, junto a la puerta de la cocina, estaba él.
Dos días después regresó a su ciudad. En el aeropuerto no habían puesto ningún inconveniente. Abrió la maleta de cuero negro y lo dejó sobre la mesa del salón. En ese momento llegó su hija pequeña que abrazándose a su pierna no paraba de mirarlo fijamente. 
- “Papá ¿qué es?”
Sin responderle lo cogió y echó dentro de la chimenea.

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