La celebración de las fiestas patronales cada año congrega a niños y adultos, jóvenes y ancianos, hombres y mujeres en incontables rincones de España. Una luz rural, que no distingue ni discrimina y representa un bien universal; el derecho divino de cada uno a brillar en nuestra esencia, desde la chispa que llevamos dentro y que nunca se extingue, la natural inclinación a ser quienes somos en nuestro corazón, expresando valores que nos vinculan: pertenencia, buena mesa, música y diversión sana. Tejamos lazos con tradiciones que reaviven la esperanza como tesoro común y labren un futuro obrando milagros por doquier.
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