jueves, 23 de julio de 2026

Mirar hacia arriba (Vesta Victoria)

Crecí creyéndome polvo. Uno más entre miles. Polvo de calles, de bolsillos y de zapatos cansados.

Un día alguien acercó una llama.

No me quemó: me lanzó.

Subí temblando. Luego estallé sobre la noche.

Abajo, el pueblo levantó la vista. Los niños señalaron el cielo. Los mayores sonrieron. Durante un instante, desconocidos compartieron el mismo asombro. Las conversaciones se detuvieron.

Después surgieron otros destellos, dibujando formas fugaces.

Cuando me apagué, regresé convertido en ceniza.

La plaza seguía llena.

Nadie miraba ya donde había estado.

Todos seguían mirando hacia arriba.

Entre ellos distinguí a alguien acercando una llama, en silencio, también. 

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