Miraban la caja tonta alejados de la realidad por la distancia. Como ellos, de norte a sur, de este a oeste, todos conocieron la película con desenlace desconocido. Los pasillos que germinaban esperanza y tiempo, amparados por el oro de un sol radiante, se volvieron fríos, lúgubres, cual reliquia barata que enmascara la triste historia del vendedor ambulante. La disnea se convirtió en soledad y lo insólito en una despedida vacía.
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